jueves, 19 de agosto de 2010

Artículo 11: Participación ciudadana y desarrollo territorial en Venezuela ¿Utopía o realidad?

Si bien hasta hace pocos años la participación generaba mucha polémica, actualmente se está transformando en un consenso y gran parte de los organismos internacionales la están adoptando como estrategia de acción. Este análisis plantea una serie de aspectos claves sobre del tema. El objetivo no es dar un tratamiento exhaustivo a ninguno de los temas planteados, sino estimular el análisis colectivo de la misma a través de la Sociología política y su participación social. Hasta hace pocos años la participación ciudadana territorial aunada al desarrollo económico y social era un tema altamente polémico, objeto de fuertes controversias, fácilmente susceptible de rápidos etiquetamientos ideológicos. Una de sus descalificaciones más frecuentes era considerarla integrante del reino de las utopías sin sentido de realidad. Actualmente se está transformando en un nuevo consenso. Gran parte de los organismos internacionales de mayor peso están adoptando la participación como estrategia de acción en sus declaraciones, proyectos e incluso en diversos casos están institucionalizándola como política oficial. Entre ellos, el Banco Mundial publicó un libro "maestro" sobre participación. Presenta y Señala que "la nueva dirección que el Banco está tomando en apoyo de la participación", y resalta que "la gente afectada por intervenciones para el desarrollo debe ser incluida en los procesos de decisión". Su Departamento de Políticas preparó estrategias y un Plan de Acción a largo plazo en donde se formulan lineamientos muy concretos. Entre ellos, que el Banco fortalecerá las iniciativas de los prestatarios que fomenten la incorporación de los métodos participativos en el desarrollo, que la participación de la comunidad será un aspecto explícito del diálogo con el país y de las Estrategias de Ayuda al país, y que el Banco fomentará y financiará asistencia técnica que fortalezca el involucramiento de la gente de escasos recursos y otros afectados por el proyecto.
En nuestro país, en la presente década ha estado integrando la promoción de la participación como un eje de sus programas de cooperación técnica en el campo económico y social. Los informes sobre Desarrollo Humano que viene publicando desde 2000 y que examinan problemas sociales fundamentales del planeta, indican en todos los casos a la participación como una estrategia imprescindible en el abordaje de los mismos. Y aunado al Banco Interamericano de Desarrollo establece su participación con otros países vecinos. El conocimiento del territorio requiere el conocimiento y reconocimiento de los grupos sociales que se desenvuelven en ese espacio físico y simbólico, representativo o referenciado. Este espacio aparece a veces limitado, otras veces cerrado; en ocasiones es la base fundamental de la libertad, la identidad o solidaridad, la inclusión o la segregación, destacando siempre la importancia de los valores actuales culturales y sociológicos de quienes lo habitan. Es así como la participación ciudadana y desarrollo territorial en Venezuela no es simplemente una idea sino una nueva forma de cooperación para el desarrollo en la década del 90". La participación es un elemento esencial del desarrollo humano en donde la gente desea avances permanentes hacia una participación total.
Se observan severas inequidades en la distribución de ingresos, el acceso a activos productivos, el acceso al crédito y las posibilidades de obtener una educación de calidad razonable. Este panorama de pobreza e inequidad pronunciada, inadmisible en un sistema democrático como el que ha alcanzado la región después de largas luchas y bloqueos de desarrollo, reclama respuestas urgentes e imaginativas. Ha sido el motor fundamental del nuevo interés surgido en torno de la participación comunitaria. La experiencia muchas veces frustrada o de resultados limitados en las políticas y proyectos de lucha contra la pobreza, ha dejado como uno de sus saldos favorables la constatación de que en la participación comunitaria puede haber potencialidades de gran consideración para obtener logros significativos y al mismo tiempo mejorar la equidad.
En este sentido ha surgido la idea de territorialidad, vinculando el territorio como espacio físico al conjunto de costumbres, tradiciones interculturalidad y valores, que allí se generan, se mantienen y desarrollan en el tiempo que finalmente terminan identificando una determinada cultura al ser transferidos de generación en generación. La participación siempre tuvo en América Latina una legitimidad de carácter moral. Desde amplios sectores se planteó con toda frecuencia como un derecho básico de todo ser humano, con apoyo en las cosmovisiones religiosas y éticas predominantes en la región. También tuvo continuamente una legitimidad política. Es una vía afín con la propuesta histórica libertaria de los padres de las naciones de la región, y con el apego consistente de la misma al ideal democrático. Ahora se agrega a dichas legitimidades otra de carácter diferente, que no excluye las anteriores sino se suma a ellas. La participación tiene una legitimidad macroeconómica y gerencial. Es percibida como una alternativa con ventajas competitivas netas para producir resultados en relación a las vías tradicionalmente utilizadas en las políticas públicas. Ello pone la discusión sobre la participación en un encuadre diferente al de décadas anteriores. No se trata de una discusión entre utópicos y antiutópicos, sino de poner al servicio de los severos problemas sociales que hoy agobian a buena parte de la población, los instrumentos más efectivos, y allí aparece la participación, no como imposición de algún sector, sino como oportunidad que se tiene en la sociedad.

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