sábado, 14 de agosto de 2010

Articulo 7: Competencias emocionales y burnout en empleados de tecnología de información en el contexto venezolano

Para realizar el análisis crítico del presente artículo como lo indica su titulo es partir del conocimiento y significado de ¿Qué es el síndrome de burnout, o síndrome de desgaste profesional o del trabajador desgastado o consumido?, el cual es un tipo de estrés prolongado motivado por la sensación que produce la realización de esfuerzos que no se ven compensados personalmente
En los últimos años se puede observar en gran medida que las instituciones en Venezuela se ven afectadas por un fenómeno que esta' alterando el sistema laboral, esto comienza a preocupar a los usuarios, y a los propios responsables de la administración pública y privada, ya que se ha observado una crisis en la adaptación a las exigencias de la dedicación y vocación del personal. Entre los problemas que estos aquejan se observa que muchos de ellos han convertido su desempeño en una rutina laboral, dejando de lado la importancia que amerita la calidad de servicio integral al usuario. Este problema evidencia una serie de respuestas emocionales y conductuales entre ellas tenemos: pobre control de impulsos, irritabilidad, baja tolerancia a la frustración, Hipersensibilidad a la crítica, apatía, olvidos frecuentes, tardanzas, ausentismo laboral, relaciones interpersonales deficientes; si bien es cierto esta sintomatología arrastra en sí misma un déficit en la productividad tanto cualitativa como cuantitativa, así mismo el descontento por parte del usuario a través de constantes quejas.
A medida que va transcurriendo nuestra vida, nos vamos encontrando con situaciones en la vida personal y laboral en las que, muchas veces no sabemos qué hacer y también se van dando situaciones difíciles unas detrás de otras que llega un momento que nos podemos sentir de muchas formas: Por ejemplo: podemos sentir ira o miedo por no saber afrontar determinadas situaciones, o podemos sentir confianza en que vamos a poder resolver todas ellas. En las empresas, como en la vida privada, las personas, tienen emociones, tanto positivas como negativas, que tarde o temprano se ponen de manifiesto. La proporción y la intensidad de estas emociones, influirán de manera determinante en la creación de personalidades únicas, dando lugar a diez emociones positivas y diez emociones negativas. El agitado ritmo de vida ha contribuido al desarrollo de problemas psíquicos relacionados con el trabajo y que suponen una combinación de las emociones negativas. Estos son los trastornos que con mayor frecuencia sufren los trabajadores: El “Burnout” o síndrome de “estar quemado”. El “Mobbing” o síndrome del “acoso institucional”. Esto nos permite recordar con claridad el artículo analizado anteriormente que es el polo opuesto al presente, en donde el engagement es el compromiso al trabajo, es la parte positiva de la presente realidad.
Todos estos trastornos que son de tipo ansioso-depresivos, producen estrés. Un cierto nivel de estrés es inevitable, y además necesario para el normal desarrollo de la personalidad, sin embargo, cuando su intensidad es excesiva o su cualidad inapropiada, aumenta la probabilidad de que aparezcan manifestaciones patológicas y desconcertantes. A medida que va transcurriendo nuestra vida, nos vamos encontrando con situaciones en la vida personal y laboral en las que, muchas veces no sabemos qué hacer y también se van dando situaciones difíciles unas detrás de otras que llega un momento en las que nos podemos sentir de muchas formas: Por ejemplo: podemos sentir ira o miedo por no saber afrontar determinadas situaciones, o podemos sentir confianza en que vamos a poder resolver todas ellas. En las empresas, como en la vida privada, las personas, tienen emociones, tanto positivas como negativas, que tarde o temprano se ponen de manifiesto. La proporción y la intensidad de estas emociones, influirán de manera determinante en la creación de personalidades únicas, dando lugar a diez emociones positivas o diez emociones negativas.
Las diez emociones positivas pueden ser: Empeño, Reto, Pasión, Compromiso, Determinación, Disfrute, Amor, Respeto, Confianza. Emociones negativas pueden ser: Miedo, Ira, Apatía, Estrés, Ansiedad, Hostilidad, Envidia, Deseo, Egoísmo, Odio.
En una empresa y en general en la sociedad, si se aprecian algunas de las emociones negativas es que han creado en la persona una desilusión y un descontento que es imprescindible atajar, ya que, de no hacerlo, el efecto negativo, por ejemplo un empleado adverso al objetivo principal de la institución o empresa puede crear en el resto de la planta laboral aspectos muy destructivo. Por tanto, la tarea que ha de realizar la propia persona y las que le rodean o, en el caso de una empresa, los directores, es descubrir el origen de estas actitudes negativas y solventarlas. Para ello una buena comunicación es esencial.
Todo lo anterior nos permite realizarnos una serie de interrogantes y la fundamental es: ¿Cómo se explica que algunas personas que oran mucho sean, a pesar de esto, de un carácter muy malo, celosas, envidiosas, avinagradas; que carezcan de benevolencia e indulgencia; que a veces, incluso, sean viciosas?. Como Respuesta: “Lo esencial no es orar mucho sino hacerlo bien. Esas personas creen que todo el mérito estriba en la longitud de la plegaria y cierran los ojos ante sus propios defectos. La oración es para ellas una ocupación, un modo de emplear el tiempo, pero no un estudio de sí mismas. No es el medicamento el que sea ineficaz, sino la manera como se su ministra”. Es por ello que cada día todo debemos revisarnos y aceptarnos con nuestros propios errores para poder desaprender para aprender.

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